jueves, 20 de septiembre de 2018

Conclusión



Finalmente la meta de todos es aprender a redactar de manera correcta y esta forma de trabajar es un buen ejercicio para realizarlo.

Este trabajo, lo siento como un primer ensayo; con errores y aciertos, definitivamente creo que  con la práctica iremos aprendiendo a expresar nuestras ideas por escrito de manera correcta y cumpliendo con los requerimientos que se nos piden.

Quizás todos al final podamos descubrir que  tenemos algo de escritores...

La llamada pesadilla


Era Machu Pichu.
La luna casi no se podía ver, la neblina era espesa, todo era oscuridad.
El tiempo se hacía pasar eterno.
Yo corría desesperadamente.
Tan solo podía escuchar las ramas de los árboles siendo desgarradas,y sus pisadas cada vez más cerca; hasta podía escuchar su gruñir.
Agotado con el corazón acelerado, continué corriendo lo más rápido posible, sin ni siquiera voltear del pavor que sentía.
A lo lejos parecía poder ver una luz, continué corriendo; fué cuando abrí totalmente los ojos.
Y ahí estaba, en la cabaña con la luz de la vela alumbrando los párrafos del libro; ya habían transcurrido un par de horas.




Por Marco Antonio Flores Rueda.


Tiempos muertos


Otro día más que la luz se disipa.
La oscuridad cubre el bosque y llega el silencio.
Los animales del bosque descansan, preparándose para el nuevo día.
Perdió el tiempo en otras cosas, olvidó lo más importante.
Hambriento y con miedo, no sabía que hacer, estaba aterrado.
Exhausto, finalmente se quedó dormido.
Finalmente aprendió la lección.




Por José Ricardo Jardon González.

Soñar y volar no cuestan nada

Era una noche lluviosa en la ciudad de Madrid. El pueblo estaba de fiesta y alardeaba por el nuevo logro obtenido: la primera línea aérea en la ciudad, lo cual les facilitaría la vida en muchos sentidos a los pobladores, tanto para negocios como para diversión. Sin embargo, había una persona que no estaba muy contenta por esto. Samuel se encontraba en lo oscuro de su habitación evitando ver la felicidad de las personas ante la buena nueva, pero ¿por qué Samuel no celebraba aquel acontecimiento que significaba un gran avance para la ciudad? Nadie lo entendía hasta ese día. La noche siguió su curso y entre festejos y demás Samuel subido a la azotea, lo que tenía ahí sería gran respuesta del porqué de su actitud.
Mientras tanto, en la fiesta de la compañía aérea, se encontraba Lucy quien echaba de menos a Samuel y a Enrique, sus fieles compañeros de universidad; ellos tenían un sueño y era revolucionar el traslado de personas de forma aérea, pero no por medio de un avión como se empezaba a implementar en la ciudad, sin embargo, algo ocurrió en el proceso de su sueño e hizo que los tres se separarán, ¿la razón? Enrique había fallecido en las pruebas de su invento aéreo, ante esto Lucy fue quien desertó, pero Samuel jamás se dio por vencido y en nombre de su amigo, siguió con el proyecto, que era lo que tenía en su azotea y lo que le hacía repudiar el hallazgo de la compañía aérea.
Ante la situación y lo sucedido, era momento de que Samuel se accionara y diera a conocer su invento a nombre de Enrique; así que sin más, abordó su invento y esplendoroso llegó al lugar del festejo donde todos lo miraron con asombro y duda ya que desconocían de que se trataba, pero lo que más le importaba a él, era poder sorprender a Lucy y hacerla que creyera de nuevo en él y en el proyecto que tomó la vida de su gran amigo.
Lucy corrió asombrada y feliz a recibir a Samuel, entendiendo que todo valió la pena y que debían seguir juntos con sus sueños en memoria de su amigo. Samuel la recibió con los brazos abiertos y ambos prometieron no volver a separarse y luchar por sus sueños que apenas iniciaban.

Por Martina Sánchez Martínez

Minificción de Adrián Moreno Xelgua

Vivía cerca del mar, mis padres trabajaban hasta tarde intentando cubrir los gastos del hogar; tenía solo 12 años de edad, siempre intentaba ayudarlos vendiendo cosas a los turistas, pero mi padre siempre me decía que debía estudiar para poder salir adelante y no quedarme como ellos.
Cierto día mi padre ya no regreso; salió una mañana a pescar, pero ya no volvió.
Mi madre no tuvo otra opción que salir a trabajar el doble para que yo pudiera salir adelante, llegaba siempre tarde ya cansada, le llevaba una taza de café y le quitaba los zapatos para que descansara, así pasaban los días y era lo mismo siempre. Yo salía siempre temprano a la escuela, haciendo lo posible para que cuando llegara a la universidad poder obtener una beca y gracias a ello pude obtener una beca el cual pude entrar a la facultad de medicina. Llegaba temprano para poder ser el mejor estudiante, ayudaba a mi madre cuando me era posible , hasta que llego mi graduación y vi en el rostro de mi madre una lágrima de felicidad, por que sus esfuerzos lograron que yo me convirtiera en el medico que soy. Y he logrado sacar a mi madre de trabajar y siempre recordando que con empeño y esfuerzo siempre se logra la meta y comienza una nueva carrera.

Por Adrián Moreno Xelgua

El Investigador X




Era noche de navidad, el investigador X miraba por la ventana; no sabía cómo darle la terrible noticia a su hija pues esta podría cambiar la vida de los habitantes de esa enorme ciudad, con sus hermosos rascacielos, solo era cuestión de dar click y en segundos todo sería un caos.

Sin embargo, él le contaría todo a su hija y casi a punto de decírselo, entran unos hombres armados y se la llevan y a él lo drogan, fué lo último que vió antes de desvanecerse sobre el suelo frío.


 Al despertar, se sentía nervioso y ansioso, intentaba recordar como llegó a ser parte de algo así, pues sabía que mucha gente moriría, pero él amaba a su hija y no tenía otra opción.


Murieron miles de personas. X, abrumado y con lágrimas en los ojos, no podía creer lo que estaba sucediendo. De pronto, sonó su teléfono y dijo: "Está hecho!"


De pronto, entra su hija a la habitación con una mirada de satisfacción y dice: - Nos fuiste de gran ayuda- y sale de la habitación sonriendo y entran los hombres y cierran la puerta.





Por Flora Morales Vargas y

Orlando Reyes Báez

El reloj de escritorio



Era aquella una noche fría del 28 de diciembre, recuerdo aún la sensación que invadía mi cuerpo, era un golpe de emociones al ver aquel reloj encima del escritorio. Estaba sola, observando las siluetas por la ventana. Esperaba ansiosa la llegada de esa mujer la cual traería consigo la respuesta de mi amado.
Él, partió un par de meses atrás a un viaje de negocios, pero en el camino de vuelta a casa la embarcación en el cual se encontraba quedo sumergida en el mar. No paraba de ver el reloj, los minutos pasaban cada vez más lentos, como si se quedaran sumergidos en el pasado. De pronto, alguien tocó la puerta, ella era una mujer que por su apariencia de arrugas en el rostro y de cabellera de hilos de plata, me detonaba una sensación de paz al verla. Le hice pasar a casa, tomó mi mano y sus noticias de buenaventura me regresaron el aliento. El reloj detuvo su paso del tiempo perdido en el infinito al escuchar sus palabras, con la esperanza de pronto recibirlo en casa y una vez, más volver a mirar juntos aquel reloj encima del escritorio.






Por Anahim Martínez Meyo Y
Fátima Morales Cruz.