Vivía cerca del mar, mis padres trabajaban hasta tarde intentando cubrir los gastos del hogar; tenía solo 12 años de edad, siempre intentaba ayudarlos vendiendo cosas a los turistas, pero mi padre siempre me decía que debía estudiar para poder salir adelante y no quedarme como ellos.
Cierto día mi padre ya no regreso; salió una mañana a pescar, pero ya no volvió.
Mi madre no tuvo otra opción que salir a trabajar el doble para que yo pudiera salir adelante, llegaba siempre tarde ya cansada, le llevaba una taza de café y le quitaba los zapatos para que descansara, así pasaban los días y era lo mismo siempre. Yo salía siempre temprano a la escuela, haciendo lo posible para que cuando llegara a la universidad poder obtener una beca y gracias a ello pude obtener una beca el cual pude entrar a la facultad de medicina. Llegaba temprano para poder ser el mejor estudiante, ayudaba a mi madre cuando me era posible , hasta que llego mi graduación y vi en el rostro de mi madre una lágrima de felicidad, por que sus esfuerzos lograron que yo me convirtiera en el medico que soy. Y he logrado sacar a mi madre de trabajar y siempre recordando que con empeño y esfuerzo siempre se logra la meta y comienza una nueva carrera.
Por Adrián Moreno Xelgua
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